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Seven decades of Fair tradition – Siete décadas de Tradición ferial

October 4, 2015 • Positively Roswell

By Curtis Michaels
Roswell Daily Record

For 93 years the Eastern New Mexico State Fair has been drawing crowds from all over Southeastern New Mexico.
[auth] Pauline Ponce’s grandparents Bartolo and Luz Jimenez helped to run the St. John’s Catholic Church food booth as far back as she can remember. Her husband Joe worked there as well alongside his father, Francisco. David Noriega and Margarita Montero, both staff at St. John’s, have also served as co-chairs. St. John’s food booth has been a part of the ENM State Fair for at least 70 years.
If you grew up going to the ENM State Fair, the St. John’s food booth is probably one of your favorite stops. Their green chile stew is some of the finest made, and Joe Ponce assures that this year’s batch is some of the best he’s ever had.
In the early years of the fair, the Holy Name Society, the St. John’s Men’s group, and the Guadalupanas started the food booth as a way to help the church to maintain its building and pay its bills.
Those three organizations ran, and supported the food booth until 5 to ten years ago. The founders are all in their 80s and 90s now, and the next generation is maintaining the tradition.
Joe and Pauline Ponce grew up working at that food booth, and since 1984 they have co-chaired, run, and worked in it. The few years they were not active with the food booth, Joe was deployed in the middle-east during his military career.
Pauline said “I can’t even begin to name the multitude of people over those 70 years that have helped St. John’s. It takes at least 25 people a night to run that booth.”
St. John’s Catholic Church and their food booth are both products of service.
Father Lalo, parish priest says, “The purpose of our confirmation class is to confirm our young men and women as Disciples of Christ. They learn the importance of service. They must serve at least 30 hours over the two years of confirmation class. They serve at least 3 hours at our food booth.”
John Banda, the director of religious education at St. John’s is at the booth every night ensuring the teens are there and that they get credit for their service.
“When the kids work the food booth we like to thank them by sending a plate home with them, or letting them eat before they go home,” Joe said.
Preparation for the week at the fair is intensive. Joe explained, “It takes a month to prepare to run the food booth. We roasted, peeled, chopped and cooked 12 bushels of green chile, and ended up with 345 pounds of green chile stew.”
Thousands of lives have been touched by the St. John’s food booth, this year even more will be. Unfortunately the recipe for their green chile stew is a secret.

Translated to Spanish by Sandra Martinez, Roswell Daily Record.
Por noventa y tres años la Feria del Este del Estado de Nuevo México ha atraído a miles de personas de todo el sureste de Nuevo México.
Nos cuenta la Sra. Pauline Ponce que desde que ella recuerde, sus abuelos Bartolo y Luz Jiménez, ayudaron a correr el puesto de comida de la Iglesia Católica de San Juan. También han ayudado su esposo Joe y suegro Francisco, al igual que David Noriega y Margarita Montero. El puesto de la feria de San Juan, ha sido parte de la Feria del Este del Estado de Nuevo México durante al menos 70 años.
Si usted creció yendo a la Feria del Este del Estado de Nuevo México (ENMSF por sus siglas en inglés), el puesto de San Juan probablemente es uno de sus lugares favoritos. El guisado de chile verde es de lo más delicioso que sirven y Joe Ponce asegura que el de este año es el mejor que han preparado.
En los primeros años de la feria, la Sociedad del Santo Nombre, el Grupo de Caballeros de San Juan y las Guadalupanas, iniciaron el puesto de comida como una manera de ayudar a la iglesia a mantener el edificio y pagar sus cuentas. Esas tres organizaciones corrían y apoyaban el puesto hasta hace como cinco o diez años. Los fundadores ahora tienen entre ochenta y noventa años de edad, y ahora la nueva generación mantiene la tradición.
Joe y Pauline Ponce crecieron trabajando el puesto de comida. Desde 1984 han organizado y han trabajado el puesto. Los pocos años que no estuvieron activos fue cuando a Joe lo enviaron al medio este para cumplir con su carrera militar.
Nos dice Pauline: “No puedo ni empezar a nombrar el número de personas que por los últimos setenta años han ayudado a San Juan. Se necesita un mínimo de veinticinco personas por noche para ejecutar el trabajo.”
La Iglesia Católica de San Juan y su puesto de comida son ambos productos de servicio.
El Padre Lalo Espinoza párroco, dice: “El propósito de nuestra clase de confirmación es la confirmación de nuestros jóvenes como Discípulos de Cristo. Ellos aprenden la importancia del servicio. Deben servir por lo menos treinta horas durante los dos años de clases de confirmación. Sirven al menos 3 horas en nuestro puesto de comida.”
John Banda, director de educación religiosa en San Juan, está en el puesto cada noche asegurando que los jóvenes estén ahí y que puedan obtener crédito por su servicio. “Cuando los jóvenes trabajan el puesto nos gusta agradecerles. Pueden comer en el puesto o se pueden llevar su platillo a casa.” dijo Banda.
La preparación para la semana de la feria es intensiva. Joe explicó: “Se necesita un mes para preparar el puesto. Hemos asado, pelado, picado y cocinado doce canastos de chile verde y acabamos con 345 libras de chile para el guisado.”
Miles de personas han sido impactadas por el puesto de comida de San Juan, y este año no es la excepción. Por desgracia, la receta del guiso de chile verde es un secreto.

Traducido al español por Sandra Martinez, Roswell Daily Record

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